- La vida es un asalto. Y
se puede dormir; pero sobre la trinchera.
- Ayudar al que lo necesita no sólo es parte del deber, sino de la felicidad.
- Perder una batalla no es más que la obligación de ganar otra.
- Hacer es la mejor manera de decir.
- Toda la Gloria del Mundo cabe en un grano de maíz.
- La muerte no es verdad cuando se ha cumplido bien la obra de la vida.
- Perdonar es vencer.
- A las estrellas no se sube por caminos llanos.
- Si se es honrado y se nace pobre, no hay tiempo para ser sabio. Y ser rico.
- Para los niños trabajamos, porque ellos son los que saben querer, porque
ellos son la esperanza del mundo.
“Si tuviese que quedarme con 3 reflexiones, serian:”
-Hacer es la mejor manera de decir.
- Perder una batalla no es
más que la obligación de ganar otra.
Quando eu morrer murmura esta
canção
que escrevo para ti. quando eu morrer
fica junto de mim, não queiras ver
as aves pardas do anoitecer
a revoar na minha solidão.
quando eu morrer segura a minha mão,
põe os olhos nos meus se puder ser,
se inda neles a luz esmorecer,
e diz do nosso amor como se não
tivesse de acabar, sempre a doer,
sempre a doer de tanta perfeição
que ao deixar de bater-me o coração
fique por nós o teu inda a bater,
quando eu morrer segura a minha mão.
Una pregunta, una
afirmación, una ironía, una sorpresa, una amenaza... Son muchos los
significados que puede adquirir una frase según la entonación que se le dé. La habilidad para discernir
entre uno u otro es necesaria en nuestra especie para entender si las
intenciones del otro son buenas o malas.
Los científicos sabían que
había áreas del cerebro que procesan los cambios en el tono de la voz al
hablar, también llamado prosodia. Ahora, una investigación publicada esta semana en la revista Science y
desarrollada por científicos de la Universidad de California en San Francisco ha identificado las neuronas del cerebro
humano que responden a la entonación, situadas en el giro temporal
superior.
La capacidad del cerebro
para interpretar estos cambios de tono es especialmente notoria, ya que cada
interlocutor tiene el suyo propio. Además, el cerebro tiene que analizar de
forma simultánea las vocales y consonantes que se pronuncian, las palabras que
forman, y cómo se combinan en frases y se acompañan de gestos. Todo, en una escala de milisegundos.
El trabajo, dirigido por la
neurocirujana Claire Tang, se llevó a cabo con 10 voluntarios con epilesia a los que se les colocó una manta de
electrodos en la cabeza para estudiar su actividad cerebral. Después les expuso
a varias frases grabadas por tres voces artificiales (dos de mujer y una de
hombre) con cuatro entonaciones distintas: neutral, enfatizando la primera
palabra, enfatizando la última o como pregunta.
Los investigadores
observaron la actividad eléctrica de
las neuronas en el giro temporal superior, un área que ya se sabía que
jugaba un papel importante en la interpretación de la prosodia del discurso
gracias a estudios anteriores.
Grupos de neuronas
En concreto, descubrieron
que algunas neuronas de esta zona podían distinguir las voces basándose en
diferencias en el rango de tonos, que otras neuronas diferenciaban las cuatro
frases basándose en los sonidos que creaban la frase, sin importar de quién
fuera la voz -por ejemplo, 'película' suena distinto de 'animal' sin importan
quién lo diga-, mientras que un tercer grupo de neuronas podía distinguir entre
los cuatro patrones de entonación, y cambiaban su actividad dependiendo de en
qué parte de la frase se ponía el énfasis.
"Hemos podido
determinar no sólo dónde se codifica la prosodia en el cerebro, sino también
cómo lo hace", indica Tang. "Lo que vemos aquí es que hay neuronas
del neocortex procesan qué palabras se dicen y cómo se dicen", añade.
Otros mecanismos
La prosodia es muy importante para entender el lenguaje,
explica a EL MUNDO Luis Martínez Otero, investigador del Instituto de
Neurociencias de Alicante, centro mixto del CSIC y la Universidad Miguel
Hernández. En su opinión, este artículo pone el énfasis en que este tipo de
estrategias son generalizables a cualquier otro tipo de información que el
cerebro pueda estar procesando. "Se está estudiando ahora si este tipo de
mecanismos nos permitirían también modular de manera relativa la percepción de
cosas de mayor rango cognitivo, como la percepción del bien y del mal o de la
belleza", asegura.
Para el experto, el hecho de
que el estudio se haya llevado a cabo con personas con epilepsia no alteran los resultados, ya que los
registros se han hecho cuando no había actividad epiléptica en la zona o bien
fuera del foco epiléptico.
Además, indica que la
capacidad para detectar la entonación no
es exclusivamente humana. "Se puede generalizar a otras especies,
la entonación la utilizan pájaros, primates y otros animales para
comunicarse", añade.
"Una de las cuestiones
más importantes que tenemos que dilucidar al relacionarnos es si las intenciones del otro son buenas o malas para
mí, si estoy interaccionando con un amigo o un enemigo y cómo tengo que
actuar. La entonación transmite muy buena parte de toda esa información que
tiene un contenido emocional muy fuerte", concluye Martínez.
Y cuando más cansado estés, tomate tu tiempo, piensa, medita y
descansa pero no te acomodes tanto! Descansa y sigue adelante.
El tiempo hace que las cosas se pongan en su lugar, pero para ello
nunca dejes de avanzar, no decaigas en el gran error de dejar que el sólo
transcurra.
Que no te importe el cansancio, pues tú fuerza será del tamaño de tu
deseo. Lucha, se feliz y no te rindas
Y para retener y acompañar el tiempo que
tal con esta música?
Recordando Luigi Tenco (1938-1967),
cantor e compositor italiano cuja morte ainda hoje permanece envolvida em
mistério.
A sua belíssima “Ciao amore ciao”,
em parte uma canção de amor mas também de crítica da sociedade do seu tempo, fez
parte do Festival de Sanremo de 1967 e, segundo alguns, pode ter sido a causa
do seu trágico fim.
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Ciao amore ciao
La solita strada
bianca come il sale,
il grano da crescere
i campi da arare.
Guardare ogni giorno
se piove o c'e' il sole,
per saper se domani
si vive o si muore.
E un bel giorno dire
basta ... e andare via.
Andare via, lontano
cercare un altro mondo,
dire addio al cortile
andarsene sognando.
E poi mille strade
grigie come il fumo,
in un mondo di luci
sentirsi nessuno.
Saltare cent'anni
in un giorno solo,
dai carri nei campi
agli aerei nel cielo.
E non capirci niente
e aver voglia di tornare da te.